Tratamientos. ICSI. Inyección Intracitoplasmática del Espermatozoide

El ICSI es un método de laboratorio que consiste en colocar un espermatozoide dentro del citoplasma de un óvulo para obtener un embrión. Para este proceso la paciente debe realizar el monitoreo de la ovulación y la punción ovárica de la misma manera que para una FIV convencional. (ver FIV convencional) A los óvulos recolectados e incubados en el laboratorio se les retirará la corona de células que los rodea a través de la colocación de sustancias enzimáticas, “simulando el accionar de los espermatozoides”. El poder observar al óvulo despojado de su corona, permite seleccionar a los óvulos maduros para utilizar en este procedimiento. En esta técnica el biólogo debe seleccionar minuciosamente el espermatozoide a utilizar. Aquel espermatozoide de mejor aspecto será captado con una aguja especial. Con una pipeta se sujetará al óvulo para que no rote, y con la aguja de vidrio se “pinchará” al óvulo para introducir al espermatozoide en el interior del mismo, con un microscopio de gran aumento, llamado micromanipulador.

El ingreso de un espermatozoide al interior del óvulo garantiza el proceso de fecundación, pero para observar si hubo fertilización (es decir, la formación de los pronúcleos femeninos y masculinos) se deben aguardar 14 hs. A partir de este periodo de tiempo, se podrán observar en el laboratorio todas las etapas de desarrollo embrionario hasta el momento de la transferencia embrionaria. (ver FIV convencional)

El ICSI es una técnica que debe realizarse en casos como:

– Antecedentes de fallas de fertilización en procedimientos previos de FIV convencional.
– Pacientes con muy escasa cantidad de espermatozoides, alteraciones severas en la movilidad y/o en aquellas situaciones donde la forma de los espermatozoides está afectada en demasía.
– Donde los espermatozoides a utilizar provienen de una biopsia de testículo, punción de epidídimo o semen congelado.
– Exista un porcentaje importante de anticuerpos anti-espermatozoides.
– Se deberían considerar situaciones especiales, como pacientes con endometriosis y aquellas mujeres en las que se sospecha una baja respuesta a la estimulación.



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