Medicina Reproductiva

Medicina Reproductiva

Adelantos Frecuentes

Actualmente los esfuerzos en Medicina Reproductiva están orientados hacia el avance de técnicas específicas que puedan optimizar la posibilidad de lograr un embarazo con los métodos convencionales de Fertilización in-vitro (FIV e ICSI)
 

La fertilización in vitro (FIV) consiste en lograr fertilizar el óvulo con el espermatozoide, fuera del cuerpo humano, en el laboratorio (“in vitro”)

Los embriones obtenidos se desarrollan durante unos días y luego se transfieren al útero. Se aplica en muchos casos de infertilidad, ya sea por diversas causas femeninas, masculinas o combinadas.

Cuando se diagnostican problemas serios en la funcionalidad de los espermatozoides del semen eyaculado, se indica realizar un procedimiento de ICSI (inyección intracitoplasmática del espermatozoide)

Este procedimiento es utilizado cuando los análisis previos del semen hacen suponer que habrá dificultades para obtener fertilización (bajo número de espermatozoides, motilidad deficiente, mala morfología) o cuando la pareja tenga el antecedente de una mala fertilización en un intento previo.

A diferencia del FIV, el espermatozoide es inyectado dentro del óvulo por técnicas de Micromanipulación.

Dado que la posibilidad de embarazo por medio de estas técnicas es del 39% en la población general y además que esté porcentaje es menor con problemas serios, es que se han desarrollado estrategias para optimizar el tratamiento y los resultados.

Una de estas técnicas es llamada co-cultivo de embriones con endometrio autólogo (CCEA).

Para esto se requiere que a la paciente se le tome una biopsia de endometrio en un momento partícula del ciclo previo al procedimiento de Reproducción Asistida.

El material obtenido será cultivado y criopreservado hasta el momento de sus utilización.

El ciclo de Reproducción Asistida (FIV-ICSI) se desarrollará de manera convencional, con la única diferencia, que los embriones resultantes del procedimiento se cultivarán unos 3 a 5 días sobre una monocapa de células endometriales maternas (CCEA) hasta ser transferidos al útero de la paciente.

Los fundamentos del beneficio de la técnica del co-cultivo embrionario se basan en que el embrión se desarrolla en un ambiente más natural y fisiológico que en los medios de cultivo de laboratorio utilizados habitualmente y que el endometrio le provee de factores de crecimiento que favorecen su desarrollo.

No solo se logra un aumento en las posibilidades de embarazo sino que también existe un menor porcentaje de pérdida temprana de embarazo.

Principalmente se indica realizar CCEA en aquellos casos en que la pareja presenta antecedentes de fallas anteriores de embarazo en procedimientos de FIV o ICSI.

Debido a que los resultados han sido tan alentadores, hoy en día se aplica el CCEA en pacientes que realizan tratamientos por primera vez, a fin de ofrecer las mejores chances de conseguir embarazo en ese intento.

Nuestros resultados con esta técnica muestran que 81 pacientes que habían realizado 184 tratamientos de Ferlización in vitro sin lograr embarazo, cuando repitieron el tratamiento con CCEA lograron un 46% de embarazo de los cuales ya han nacido 30 niños vivos y sanos.

Los adelantos científicos no solo están enfocados en la mujer como única responsable de la imposibilidad de alcanzar embarazo con un tratamiento de Reproducción Asistida, sino que existe un especial interés en el factor masculino.

El PICSI (Selección de espermatozoides por unión al ácido Hialurónico) es un método que se basa en la capacidad de la Zona Pellúcida humana (membrana que rodea al óvulo) de seleccionar los mejores espermatozoides: maduros, sin fragmentación del ADN y sin alteraciones genéticas.

Esta propiedad es ahora aplicable a la selección de espermatozoides para ICSI.

La muestra de espermatozoides es previamente incubada en las placas PICSI donde se seleccionan (se pegan) los espermatozoides de mejor calidad a pequeñas gotas de Zona Pellúcida sintética. Luego de eliminar los espermatozoides libres, el biólogo recupera los espermatozoides unidos y los usa para el ICSI.

Se aplica, fundamentalmente, a aquellos hombres con muestra de semen de muy baja calidad y en los casos que han tenido un ciclo previo de falla de fertilización y/o mala calidad embrionaria o abortos recurrentes.

Los resultados con esta técnica fueron demostrados a través de un ensayo clínico y de laboratorio sobre 240 parejas con indicación de ICSI. Se observó que aquellos pacientes que utilizaron PICSI (66) tuvieron un 25 % de aumento en la tasa de embarazo clínico por sobre los que hicieron ICSI convencional.

Las tasas de aborto fueron estadísticamente más bajas en las pacientes que se efectuó PICSI.

Como comentario final, nos referiremos a los hombres con Azoospermia (ausencia de espermatozoides en el eyaculado) que tradicionalmente eran considerados como absolutamente estériles.

Con el desarrollo de las técnicas de búsqueda de espermatozoides mediante punción epididimaria (PESA) o por biopsias testiculares (TESE) se logra recuperar espermatozoides para utilizar en ICSI en el 100% de los pacientes en los que el origen del problema es obstructivo y en el 50% de aquellos donde la causa es una falla testicular.



Coberturas

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